¿Y si recorremos Portugal siguiendo las notas del fado y al volante de un coche eléctrico? Nuestro último viaje comenzó en Madrid y nos llevó hasta Lisboa, atravesando diferentes localidades del país vecino en busca de una de sus tradiciones culturales más representativas. Una ruta en la que la música portuguesa marcó el itinerario y la red de carga de Zunder nos acompañó a lo largo del recorrido.
El objetivo era descubrir distintas formas de entender el fado, desde las canciones espontáneas de Oporto hasta la tradición universitaria de Coimbra y las interpretaciones más características de Lisboa. Por el camino, también hubo paisajes atlánticos, pueblos marineros y paradas que me permitieron conocer mejor Portugal. Viajar en coche eléctrico me dio la oportunidad de organizar el recorrido a mi ritmo, combinando las visitas con las paradas para recargar. Además, pude conocer algunos de los puntos de recarga de Zunder en Portugal, una red que continúa ampliándose para facilitar los desplazamientos eléctricos por el país.
Mar Villalba – Directora del Blog de turismo responsable «Mi Ruta»
Primera etapa: de Madrid a Portugal con una parada en Tordesillas
Todo viaje por carretera comienza con una buena planificación. En mi caso, salí de Madrid en dirección a Portugal y realicé la primera parada para cargar en la estación de Zunder situada en el restaurante Ruta 62, en Tordesillas. Estas paradas forman parte de la organización de un viaje en coche eléctrico. Planificar dónde recargar permite distribuir los desplazamientos por etapas y aprovechar los descansos necesarios durante la conducción. Un rápido almuerzo y continué camino.
Después continué hacia Zamora, donde hice otra carga antes de seguir camino hacia Portugal. Desde allí, el viaje me llevó hasta Esposende, una localidad costera del norte portugués en la que tenía previsto pasar la noche.
Esposende: descansar junto al Atlántico y recargar durante la noche
En Esposende me alojé en el B&B Marinha, situado cerca del mar y junto a la Estación de Carga de Zunder en Marinhas. Para mí, encontrar un alojamiento que disponga de servicios de carga para coches eléctricos es una ventaja importante cuando viajo. Permite combinar el descanso con la carga del vehículo y comenzar la siguiente jornada con energía disponible para continuar el recorrido.
Mientras el coche se recargaba, pude descansar después del trayecto desde Madrid. Al día siguiente, antes de continuar hacia Oporto, aproveché la cercanía de Viana do Castelo para subir hasta el Santuario de Santa Luzia y disfrutar de sus vistas sobre la ciudad, el río Lima y el Atlántico. Una primera etapa que combinó carretera, patrimonio y paisaje, con una parada nocturna que encajaba perfectamente en la planificación del viaje.

Oporto: una parada para descubrir la música portuguesa
Oporto era uno de los destinos imprescindibles de esta ruta. Aunque ya había visitado la ciudad en otras ocasiones, quería volver a acercarme a su relación con la música portuguesa. Aparqué en el centro y recorrí a pie algunos de sus lugares más conocidos, como la estación de São Bento, famosa por sus paneles de azulejos, y la Catedral. También descubrí Casa Balsas, una casa de comidas tradicional donde pueden surgir los llamados fados vadios: interpretaciones espontáneas que aparecen cuando alguien siente la necesidad de cantar.
Por la tarde, visité la Casa da Guitarra, un espacio dedicado a los instrumentos del fado, especialmente a la guitarra portuguesa, cuyo sonido es inseparable de esta tradición musical. Antes de continuar hacia el sur, hice una parada en una estación de recarga de Zunder en Oporto. Con esta parada completada, retomé la ruta hacia la ría de Aveiro.

El destino de aquella tarde era Cais do Bico, en Murtosa, donde quería contemplar el atardecer entre los tradicionales moliceiros. Estas embarcaciones, antiguamente utilizadas para transportar plantas acuáticas destinadas al abono de los campos, forman parte de la identidad de esta zona. La jornada terminó junto al agua, disfrutando de la puesta de sol. Una muestra de cómo las paradas de un viaje eléctrico pueden integrarse en el propio itinerario y dejar espacio para descubrir lugares que, a veces, no estaban entre los principales objetivos del recorrido.
De la ría de Aveiro a Coimbra: el fado como hilo conductor
Después de pasar la noche en la zona de la ría de Aveiro, continué hacia Coimbra. Allí, la música adquirió un significado diferente. La ciudad universitaria conserva una tradición de fado vinculada a los estudiantes, a la juventud y a la nostalgia por los años que pasan. Durante mi visita recorrí la histórica Universidad de Coimbra y, por la tarde, asistí a una actuación en Fado ao Centro, donde los intérpretes explicaban algunos detalles sobre esta tradición entre canción y canción.
Coimbra fue una de las paradas más especiales del viaje, pero también una etapa en la que el recorrido combinó patrimonio, cultura y conducción. Al viajar en coche eléctrico, la planificación de las recargas forma parte de esa organización. El objetivo no es conducir pensando únicamente en llegar al siguiente punto, sino integrar los desplazamientos y las paradas en un itinerario que permita disfrutar de cada destino.
Nazaré: tradición marinera y una parada para recargar
Desde Coimbra continué hacia Nazaré, localidad atlántica conocida internacionalmente por sus olas gigantes y su cultura del surf. En esta ocasión quería acercarme a los tradicionales secaderos de pescado y conocer mejor el trabajo de las mujeres que mantienen viva esta costumbre, asociada a las famosas siete faldas de Nazaré.

Después de pasear por la zona, hice una parada para comer junto a la playa. Aunque todavía disponía de bastante batería, aproveché ese momento para recargar un poco el coche en uno de los puntos situados en el paseo marítimo, utilizando la aplicación de Zunder.
Esta parada ilustra una de las posibilidades de viajar en coche eléctrico: no todas las recargas tienen que convertirse en una parada exclusiva del viaje. Cuando las circunstancias lo permiten, se puede aprovechar el tiempo dedicado a comer o visitar un lugar para añadir carga y continuar después el recorrido. Tras la comida, subí hasta el entorno del Fuerte de São Miguel Arcanjo, desde donde se contemplan las famosas olas de Nazaré. Ese día el océano no ofrecía las grandes paredes de agua que han hecho célebre a la localidad, pero la visita mereció la pena por su paisaje y su ambiente marinero.1
Caldas da Rainha: rumbo a Lisboa
La siguiente parada de Carga de Zunder fue en Caldas da Rainha, antes de llegar a Lisboa. En esta ocasión no me detuve a visitar la ciudad, aunque ya la conocía de una ruta anterior por el centro de Portugal.
Esta parada formó parte de la planificación del trayecto hacia la capital portuguesa. Tener identificados los puntos de recarga previstos ayuda a organizar las etapas y a viajar con mayor tranquilidad, especialmente cuando se recorren distancias largas. Una vez completada la recarga, continué hacia Lisboa, donde me esperaba el último capítulo musical de este viaje.

Lisboa: el final de una ruta al ritmo del fado
En Lisboa, el fado forma parte de la identidad de barrios como Alfama, con sus calles estrechas, sus miradores y sus casas tradicionales. Aproveché la tarde para pasear por la zona y, después, asistí a una actuación en la Associação do Fado Casto, un espacio íntimo situado en un palacio del siglo XVIII. Allí disfruté de una cena acompañada de música en directo, con la voz del fadista y el sonido de la guitarra portuguesa como protagonistas.
Después de haber conocido el fado de Coimbra, escuchar las interpretaciones lisboetas me permitió apreciar mejor las diferencias entre ambas tradiciones. Así terminó la parte portuguesa de un viaje en el que la música había servido para conectar ciudades y experiencias muy distintas.
El regreso a Madrid: planificar también la vuelta
El viaje no terminaba en Lisboa. Para regresar a Madrid, volví a utilizar la red de recarga de Zunder, con paradas en Caldas da Rainha, Cáceres y Almaraz.
Tener en cuenta el trayecto de vuelta desde el momento de planificar el viaje ayuda a organizar las etapas de forma más completa. Las necesidades de recarga dependen de factores como la autonomía disponible, el consumo del vehículo, las condiciones de conducción y la ubicación de los puntos de recarga. Por eso, antes de salir, conviene consultar los puntos disponibles en el recorrido y revisar las opciones para cada etapa.
Además de las estaciones de Zunder que utilicé durante este viaje, la aplicación permite consultar otros puntos de recarga compatibles, una posibilidad útil para ampliar las alternativas durante el recorrido y adaptar el itinerario a las necesidades de cada momento.
Viajar en coche eléctrico por Portugal: una forma diferente de descubrir el país
Esta ruta de Madrid a Lisboa me permitió descubrir Portugal siguiendo el hilo conductor del fado, desde las tradiciones musicales de Oporto hasta la cultura universitaria de Coimbra y las interpretaciones de Lisboa.
Pero también fue una oportunidad para comprobar cómo la planificación de las recargas puede integrarse en un viaje turístico. Las paradas de Tordesillas, Zamora, Esposende, Oporto y Caldas da Rainha, junto con las del regreso por España, formaron parte de la organización de las distintas etapas. Para quienes se plantean recorrer Portugal en coche eléctrico, mi recomendación es planificar el itinerario con antelación, consultar los puntos de recarga disponibles y aprovechar las pausas del viaje para descubrir los lugares por los que se pasa.
Porque viajar en coche eléctrico no consiste solamente en llegar al destino: también permite organizar el recorrido de otra manera, combinar las paradas con las experiencias y descubrir lugares que hacen que cada etapa sea especial. Y, en mi caso, seguir las notas del fado fue la excusa perfecta para volver a Portugal y recorrerlo kilómetro a kilómetro con Zunder.