Durante años, la electrificación del transporte pesado se ha presentado como un objetivo a largo plazo. Demasiado peso, demasiados kilómetros, demasiadas incógnitas operativas. Sin embargo, la realidad está avanzando más rápido de lo que muchos imaginaban.
Hoy ya existen empresas que están electrificando su operativa diaria con camiones eléctricos, sin comprometer tiempos, rutas ni rentabilidad. En este artículo analizamos un caso real, con cifras reales y en condiciones reales: una jornada completa de transporte de animales realizada por Transbernal Logística Catalana con un camión eléctrico Mercedes eActros 600, utilizando infraestructura de carga de Zunder diseñada específicamente para transporte pesado.
El resultado es claro: el camión eléctrico no solo es viable, sino competitivo cuando la infraestructura está preparada.
¿Se puede electrificar el transporte pesado sin afectar a la operativa?
En el transporte profesional no hay margen para la improvisación. Un camión es rentable cuando está en movimiento y cada parada no planificada tiene un impacto directo en el negocio. Por eso, más allá de la tecnología, la pregunta clave es si un camión eléctrico puede integrarse en la operativa diaria sin alterar los flujos habituales.
Para responder a esta cuestión, Lars Hoffmann acompañó a Transbernal durante una jornada completa de trabajo, siguiendo exactamente el mismo patrón que un camión diésel: salida de madrugada, rutas largas, carga de mercancía completa y cumplimiento estricto de los tiempos reglamentarios de conducción y descanso.
Transbernal: electrificación como estrategia empresarial
Transbernal es una empresa especializada en transporte de ganado porcino, una de las actividades más exigentes dentro del transporte pesado. Sus rutas combinan largas distancias, cargas de mercancía pesada y una operativa que no admite fallos.
Lejos de plantear la electrificación como una prueba piloto, la compañía ha definido una estrategia clara: electrificar el 100% de su flota antes de 2030. Para ello, combina camiones eléctricos, generación fotovoltaica en su base logística, sistemas de baterías y el apoyo de una red pública de carga, como la de Zunder, preparada para vehículos pesados.
El vehículo: Mercedes eActros 600 en condiciones reales
El protagonista de esta jornada es un Mercedes eActros 600, equipado con una batería de 600 kWh. En función de la carga y las condiciones de la ruta, el camión ofrece una autonomía real que se sitúa entre 500 y 600 kilómetros, incluso trabajando con su caja llena de mercancía.
Durante la jornada analizada, el camión recorrió más de 525 kilómetros en algo más de 8 horas de operación, con un consumo medio situado entre 110 y 116 kWh cada 100 km. Todo ello transportando hasta 44 toneladas, incluyendo el ganado, y respetando en todo momento los descansos obligatorios del conductor.
En la práctica, la operativa fue idéntica a la de un camión diésel, sin penalizaciones en tiempos ni en planificación de ruta.
La infraestructura marca la diferencia
Uno de los aprendizajes más claros de este caso es que el éxito del camión eléctrico en transporte pesado no depende solo del vehículo, sino de la infraestructura que lo acompaña.
Un camión necesita algo muy distinto a un turismo: espacio suficiente para maniobrar con remolque, potencias altas y sostenidas, estabilidad durante toda la sesión de carga y, sobre todo, fiabilidad.
Las paradas realizadas durante la ruta se llevaron a cabo en la Estación de Carga Ultrarrápida de Zunder en Cetina, con plazas amplias que permiten estacionar sin desenganchar el remolque y mangueras refrigeradas capaces de mantener potencias elevadas de forma continua.
Gracias a ello, en una parada de 45 minutos, que coincide con el descanso obligatorio del conductor, es posible recuperar en torno a un 40% de batería, suficiente para completar la siguiente parte del servicio sin añadir tiempo extra a la jornada.

Imagen obtenida del vídeo de TodosEléctricos en YouTube
Cuando normativa, tiempos y electrificación encajan
La normativa europea limita la conducción continuada a 4 horas y media, tras las cuales el conductor debe realizar un descanso mínimo de 45 minutos. A una velocidad media de 90 km/h, esto supone recorridos de aproximadamente 400 kilómetros.
Con una batería capaz de cubrir ese primer tramo y una recarga rápida durante el descanso, el camión eléctrico encaja de forma natural en la operativa diaria. En la práctica, este esquema permite realizar entre 500 y 700 kilómetros diarios, e incluso más en condiciones favorables, sin alterar la planificación habitual del transporte.
Costes y rentabilidad: el TCO como clave
Aunque la inversión inicial de un camión eléctrico es superior a la de uno diésel, el análisis cambia cuando se observa el coste total de propiedad (TCO).
Según los estudios realizados por Transbernal, el coste energético de un camión eléctrico puede ser entre tres y cuatro veces inferior al del diésel. Esto se traduce en una reducción aproximada del 17% en el coste por kilómetro, teniendo en cuenta inversión, energía, mantenimiento y operación.
Dado que el consumo energético representa alrededor del 35% del coste total de una empresa de transporte, cualquier mejora en este apartado tiene un impacto directo en la rentabilidad. La integración de energía fotovoltaica y sistemas de baterías permite optimizar aún más este balance.
Más allá de los números: la experiencia del conductor
Durante la jornada también se pusieron en valor aspectos que no siempre aparecen en los cálculos, pero que son clave para el día a día. El camión eléctrico ofrece una conducción más suave, silenciosa y con una tracción superior, especialmente en condiciones complicadas.
Para el conductor, esto se traduce en mayor confort y menor fatiga, factores que influyen directamente en la seguridad y en la satisfacción profesional.

Imagen obtenida del vídeo de TodosEléctricos en YouTube
Electrificar para reducir emisiones… y ganar eficiencia
Un solo camión pesado puede equivaler, en términos de emisiones, a más de 100 turismos. Por eso, la electrificación del transporte pesado tiene un impacto inmediato y medible en la reducción de emisiones y en la mejora de la calidad del aire.
Este caso demuestra que la descarbonización no está reñida con la eficiencia económica. Al contrario, cuando se planifica correctamente, puede convertirse en una ventaja competitiva.
El papel de Zunder en la electrificación del transporte pesado
En Zunder trabajamos para que la electrificación del transporte pesado sea una realidad hoy, no una promesa a largo plazo. Diseñamos infraestructura específica para camiones, con potencias reales y estables, y acompañamos a empresas y flotas en todo el proceso de transición.
Casos como el de Transbernal demuestran que, cuando vehículo, infraestructura y operativa están alineados, el camión eléctrico funciona y aporta valor desde el primer día.

Conclusión: una solución madura y escalable
La electrificación del transporte pesado ha dejado de ser una prueba piloto para convertirse en una solución operativa, rentable y escalable. Empresas como Transbernal ya están demostrando que el cambio es posible sin renunciar a eficiencia ni competitividad.
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